Sacerdote: “Hoy el CONICET siente a la universidad como una socia imprescindible”

  

El Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad tuvo la oportunidad de entrevistar a Santiago Sacerdote, Vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), sobre el presente de la institución argentina, su relación actual con las universidades, los reclamos que hacen a diario los investigadores y la necesidad de generar soluciones locales a las problemáticas científico-tecnológicas, entre otros temas.

 

PREGUNTA: Más allá del crecimiento presupuestario, ¿cuáles son, en su opinión, los principales cambios que se han dado en los últimos años en el CONICET?

 

RESPUESTA: En términos amplios, creo que el primer cambio ha sido un fortalecimiento general. El CONICET se ha insertado de forma masiva en el resto de las instituciones del sistema. El cambio interno que hemos promovido desde la gestión ha sido sentirnos socios del resto de las instituciones. Se trata de una apuesta nacional para consolidar las capacidades en investigación que trabajan en cada temática, en distintos territorios y en el marco de la colaboración interinstitucional. De ese modo, el CONICET ha pasado a tener más presencia de investigadores en las universidades, en el INTA, en la CONEA, en la CONAE, en el INTI y en demás organismos. El paso siguiente es fortalecer los institutos conjuntos: de nuestros 200 o más institutos, todos son unidades ejecutoras de doble o triple dependencia. Se está dando un cambio operacional que tiene al CONICET como base de todo el sistema científico. Esto también ha generado un espacio renovado para la formación de recursos humanos. Uno de los pilares para el desarrollo de cualquier país es la formación de recursos humanos para la investigación, y ahora la formación tiene en el CONICET a uno de sus motores principales. El otro cambio de paradigma general tiene que ver con orientar las capacidades a las oportunidades y necesidades del país. Es decir: de qué manera podemos generar un mayor involucramiento de estos recursos humanos en proyectos que atiendan a nuestras necesidades sociales y productivas.

 

P: En el seno de esta estrategia expansiva, ¿qué lugar específico ocupa la universidad?

 

R: Para el CONICET, la universidad es “el” socio. Todo lo hacemos de forma coordinada con la universidad. Hay que considerar, sin embargo, que existen al menos 50 universidades nacionales. Desde CONICET tratamos de ofrecer esquemas estandarizados, desarrollar prácticas comunes para todos, y al mismo tiempo atender a las particularidades de cada lugar. En lo que hace a la cofinanciación, la universidad cruza todas nuestras áreas: becas, obras de infraestructura, funcionamiento de los institutos y presencia institucional conjunta en todos los actos que haya que llevar adelante, entre otros aspectos. Hoy el CONICET siente a la universidad como una socia imprescindible, con la dificultad que implica ser una institución en interrelación con varias. Creemos que en general la universidad apuesta a este crecimiento conjunto. Su universo de acción es mucho más amplio que el de la investigación. Hace formación de grado, formación de posgrado, extensionismo. Tiene un rol social muy particular que no puede desatender. De ahí que encuentre en el CONICET a una institución compañera que puede resultar de mucha ayuda para apuntalar el área de investigación.

 

P: ¿Qué tipo de comentarios releva el CONICET entre los investigadores? ¿Cuáles son los reclamos que suelen escucharse más seguido?

 

R: Reclamos hay permanentemente: estamos hablando de una institución en crecimiento que suele encontrarse, ante cada una acción que emprende, con algún tipo de cuello de botella. Esto ocurre con las convocatorias, cuando quizás no se puede absorber la demanda completa, más allá de que en este punto debemos estudiar el problema con una perspectiva histórica y entender que hasta ahora nunca se habían dado semejantes volúmenes de profesionales incorporados a la planta permanente del Estado Nacional. Se debe entender el esfuerzo que se está haciendo por fortalecer el trabajo de convocatoria. Esa misma tasa de crecimiento a veces hace que terminen haciendo ruido ciertos hechos, por ejemplo la lentitud que a veces dificulta los procesos de transferencia y evaluación. Es cierto que la eficiencia del organismo requiere de un salto cualitativo, ya que ya somos una institución con 20.000 agentes relacionados y proyectamos llegar a 35.000, pero hacia ese objetivo apuntamos. Son todos asuntos que se van abordando y solucionando de a uno. En estos últimos cuatro años de trabajo, siempre hemos procedido y tenido éxito de esa manera.

 

P: Usted ha manifestado que el CONICET debe “acercarse al territorio”. ¿A qué se refiere con esto?

 

R: La lógica de contar con capacidades para buscar soluciones a problemas o necesidades que tiene el territorio obliga al CONICET a estar cerca. Es decir: necesitamos generar en cada territorio capacidades locales que den respuesta a los problemas también locales. Eso no significa, sin embargo, que no deba haber un trabajo en red, donde se atiendan estos problemas desde centros de referencia nacional hacia cualquier parte del territorio. Cuando uno piensa en un lugar de investigación para un territorio particular, tiene que encontrar cuál va a ser el rasgo distintivo que transforme a ese lugar en un punto de referencia nacional en una temática dada. Sólo si se logra eso, se va a poder competir con los mejores recursos humanos y los mejores financiamientos de proyecto. En el diseño de los centros regionales, en el diseño de los institutos que se funden, creo que cada uno debería encontrar, a partir de los recursos a disposición y de las oportunidades que brinda el hecho de estar cerca de un territorio determinado, un espacio único de investigación. Tomemos el caso del litio, que es una temática amplia. Hay aspectos de investigación básica que requieren de una mirada más de largo plazo y que probablemente se van a estudiar en los grandes centros de nuestro país, pero también hay otros aspectos que tienen relación con aristas más inmediatas y abordables desde lo local, como ocurre en Jujuy, por ejemplo, con la extracción y la producción de insumos. Si se la piensa en términos de aplicación, una misma temática cuenta con espacios o con nichos especiales donde tiene sentido desarrollar localmente. Yo creo que hay que perseguir ese factor de unicidad.